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Dos sonámbulos nos cuentan cómo es convivir con este TRASTORNO que controla tu voluntad

Caminar, conducir, dibujar o preparar la comida. Son acciones que casi todo el mundo realiza a diario pero, ¿qué hay de las personas que son capaces de hacerlo dormidas? ¿qué hay de los sonámbulos? El sonambulismo es un trastorno del sueño incluido en la categoría de las parasomnias, aquellos fenómenos que surgen mientras uno está dormido y que modifican la conducta normal, es decir, la de estar tumbado e inactivo.

Sin duda, es lo más parecido a convertirse en un zombie que uno puede experimentar pero, ¿es peligroso?, ¿qué hay de cierto en esa sentencia que asegura que podemos matar a un sonámbulo de un infarto si lo despertamos?, ¿de verdad esta parasomnia puede llevar, incluso, a mantener relaciones sexuales? Comentamos todas estas cuestiones con el doctor Juan José Ortega, vicepresidente de la Sociedad Española del Sueño, con M.A., una joven de 29 años y con H.G. de 28, que, si bien no quieren desvelar sus nombres completos, nos cuentan todas sus experiencias como sonámbulos.

“Jamás recordaba nada a la mañana siguiente pero, durante unos meses, me desperté en 7 u 8 ocasiones con la cama completamente desnuda, sin sábanas, colcha ni cubrecolchón. Toda la ropa aparecía hecha una bola bastante perfecta en medio del garaje de mi casa. ¡Llegaba incluso a quitar la funda de la almohada!”, recuerda H.G. Todo esto le sucedió hace un par de años, cuando tenía 26. Pero, ¿existe algún motivo para sufrir episodios de sonambulismo?, ¿con qué factores está relacionado? El doctor Ortega habla de “la falta de sueño en los días previos, el estrés y el consumo de alcohol y drogas o la privación de estos”. Este último no podía ser el desencadenante, pero sí es cierto que, por aquel entonces, H.G. preparaba una oposición.

Sin duda, levantarse con la cama deshecha puede sonar ya bastante extraño, pero en la Sociedad Española del Sueño han estudiado casos mucho más singulares. “A la Unidad del Sueño del Hospital General de Castellón, por ejemplo, han llegado pacientes con casos más que complejos: un joven que se precipitó desde un primer piso por un patio interior, un adulto que condujo su coche bastantes kilómetros y se despertó con heridas en las piernas en un campo, otro paciente desmontó una cisterna de WC…”, relata el doctor Ortega.

Y todavía más sorprendentes: “También valoramos un caso de sexsomnia, con ataques sexuales durante la noche a su marido, sin recordar a la mañana siguiente lo sucedido”. Porque también se puede practicar sexo mientras uno está dormido. El psicólogo Richard Wiseman, profesor de la Universidad de Hertfordshire en el Reino Unido, recoge en su libro Escuela nocturna el caso de una mujer australiana que “salía de casa de forma regular y tenía sexo con extraños”.

 

Y, ¿qué hacer frente a un sonámbulo?, ¿es cierto que podemos provocarle un infarto si le despertamos súbitamente? “Conviene evitar los gritos, los zarandeos y los golpes, dado que el cerebro del paciente está realmente dormido. No hay peligro de hacerle un daño grave, pero sí que le despertaremos con un buen susto al que puede reaccionar con agresividad”. No hay peligro de muerte, pero sí tal vez de un tortazo. Por eso, es preferible reconducir tranquilamente al sonámbulo a su dormitorio, siguiéndole la corriente y acostándole de nuevo.

No obstante, lidiar de manera habitual con alguien que lo sufre puede resultar engorroso y también puede ser un motivo de peligro. ¿Quién dice que no va a coger las llaves de casa y va a salir de casa en pijama a las 4 de la mañana? Por eso, el doctor Ortega repasa algunos consejos para evitar el sonambulismo: “La higiene del sueño es fundamental; tener unos horarios estables para dormir, suprimir el alcohol y las drogas o tratar de manejar el estrés, haciendo ejercicios de relajación, son buenas técnicas para evitar episodios de sonambulismo”. Y, en casos más graves y recurrentes, el doctor aconseja acudir al especialista para que nos someta a un tratamiento médico que ataje estas prácticas.

 

De convivir con un sonámbulo recurrente sabe mucho la familia de A.M., que ha llegado a tener que instalar pestillos en todas las ventanas por temor a que ocurra cualquier desgracia. “El momento más peligroso –recuerda A.M.- fue cuando un día cogí la puerta y me fui de casa. Me despertó el golpe de frío que sentí al salir del portal a la acera. Imagina el susto de verme en pijama, en mitad de la noche y en la calle…”. Y más anécdotas: “durante otra temporada, me dio por jugar al ajedrez que había sobre la mesa del comedor. Obviamente, sin contrincante, y creando una imagen de lo más aterradora”. A.M. vive episodios de sonambulismo desde pequeña y, aunque ahora son cada vez menos habituales, continúan siendo una realidad en algunas de sus noches.

Deshacer la cama y llevar las sábanas al garaje, jugar al ajedrez contra el aire incluso cocinar, como hacía el chef Robert Wood, capaz de preparar sus creaciones completamente dormido. O pintar cuadros, como el dibujante Lee Hadwin, que firmó sorprendentes obras como un retrato hiperrealista de Marilyn Monroe. La mente es extraña y sorprendente, capaz de llevarnos por caminos más que misteriosos como el del sonambulismo. Quién sabe, tal vez tú también tengas un artista dentro pero tengas que esperar a vivir una experiencia como sonámbulo para darte cuenta.